La Isla Misteriosa y el Hidrógeno
La Isla Misteriosa de Julio Verne fue publicada en 1874 y de inmediato te atrapa en las vivencias de los protagonistas. Los náufragos, liderados por el ingeniero Ciro Smith, aplican todos sus conocimientos de ingeniería, botánica, matemáticas, metalurgia, etc. para primero sobrevivir y luego lograr un cierto desarrollo tecnológico y confort. Pero más allá de que el libro es muy entretenido, Julio Verne nos deja una importante reflexión: ¿qué hacer si no tuviéramos disponible ni carbón, ni gas, ni petróleo? “porque sin carbón no hay máquinas, y sin máquinas no hay trenes, ni vapores, ni fábricas, ni nada de lo que exige el progreso de la vida moderna”. Julio Verne nos responde que podemos hacer uso del agua, o mejor dicho del hidrógeno. El agua puede ser descompuesta (con energía sustentable) en sus componentes hidrógeno y oxígeno; y este hidrógeno puede ser envasado, almacenado, transportado y usado como combustible. La energía química del hidrógeno, al recombinarse con oxígeno, puede ser convertida en energía eléctrica mediante las pilas de combustible, y después a energía mecánica. Técnicamente esto es absolutamente posible, diversos proyectos de ciencia básica y aplicada así lo demuestran. Sin embargo, esta evolución tecnológica no estará asociada a un agotamiento del carbón, petróleo o gas. Si bien los yacimientos de petróleo como Cantarell ya no son muy productivos, el fracking ha llegado para quedarse como método de extracción de petróleo y gas. Se dice que por cada barril de petróleo consumido en los últimos 35 años, el fracking puede dar 2 barriles. Pero, si a largo plazo seguimos quemando combustibles fósiles, las problemáticas generadas por el cambio climático seguirán en aumento. Lo mejor es cambiar al uso del hidrógeno. El cambio a los sistemas del hidrógeno y de las energías renovables (sustentables) deberá estar impulsado para controlar o remediar los problemas derivados del cambio climático y la devastación ecológica del planeta. ¿Y cuál sería la solución? “¡Agua!… Si amigos míos, creo que el agua se usará un día como combustible, que el hidrógeno y el oxígeno que la constituyen, utilizados aislada y simultáneamente, producirán una fuente de calor y de luz inagotable”. En su papel de visionario, espero que Julio Verne no se equivoque. Y podamos si no en el corto plazo, tal vez en el mediano plazo utilizar el hidrógeno como combustible.
